Para Aristóteles, aunque la opinión general coincide en que la felicidad constituye el “bien supremo”, a la hora de definirla cada uno manifiesta su punto de vista. La felicidad del ser humano en la ciudad (“el animal político”) es colectiva. Es lo “que basta al hombre para ser feliz”. El bien es, pues, el fin último de nuestras acciones y consiste en “una actividad del alma en consonancia con la virtud”.
Los seres humanos buscamos la felicidad pero que pasa cuando alcanzamos todas nuestras metas pero sentimos que nos falta algo pero no sabemos qué. La verdad es que vivimos en un mundo materialista todos buscamos adquirir la mayor cantidad de bienes que podamos; la diferencia está en no buscar hacer las cosas por interés: Hacer un deber por sacar 10 no si no hacerlo por aprender; Esperar que tu padre y madre te den amor sin darte cuenta que tú te lo debes ganar todos los días; Estudiar para conseguir trabajo en lugar de para disfrutar del conocimiento adquirido practicando todos los días; para terminar quiero pedirte que no hagas nada por interés si no porque tu mente y corazón así lo quieren, porque las oportunidades no vuelven, disfruta de los problemas, ríete de tus errores, vive apasionado por la vida.